Senior y «Tech». O de como aprender a utilizar la IA para vivir mejor.

Hablemos de IA en la farmacia
Con septiembre a la vuelta de la esquina, y en la fase de reconexión y planificación de proyectos, no se me ocurre mejor tema con el que abrir curso que la influencia presente y futura de la IA en nuestro trabajo en la farmacia.
Un avance que ha ido transformando nuestra vida cotidiana integrándose silenciosamente en todo tipo de aspectos y gestos que nos pasan, insisto, casi desapercibidos.
La presencia constante, que crece sin límite, y que obviamente nos plantea retos éticos y sociales sobre la privacidad y la toma de decisiones. También en nuestro sector.
Vivimos un momento en el que avanza a un ritmo vertiginoso, y en el que paradójicamente y en tremendo contraste todo lo “slow”, lo lento, lo natural y lo artesano, es tendencia vital que nos apetece disfrutar e investigar.
Entre tales paradojas, pararse un ratito a pensar, reflexionar y compartir como humanos que somos, se nos hace más necesario que nunca. Que a la velocidad que van las cosas, reflexionar sobre esta nueva variable en nuestra vida y en la farmacia, (donde siempre la interacción humana será clave), resulta interesante y casi ineludible.
Observando tu farmacia desde mi mirada, la de la coach/consultora, que siempre pone el foco en las personas, me dirijo directamente al lugar donde éstas se conectan estratégicamente: a tu mostrador.
Porque es ahí donde la escucha activa y todas las soft skills del equipo mandan, y donde sí veo la IA como una herramienta que puede convertirse en un apoyo que potencie y mejore su labor de manera sustancial.
Ojo que otorgo el verdadero valor siempre a la mirada profesional que interpreta, filtra y da sentido a lo que la máquina propone. Y por ello no habría que tenerle miedo ni pereza. Lo ideal es aprender a ser capaces de sacarle partido.
¿Qué puede suponer integrarla en la farmacia desde tu experiencia?
Vaya por delante que no hablo de reemplazar nada, ni de depender ciegamente de la tecnología. Hablo de aprender a utilizarla como aliada, apoyándonos en lo que ya sabemos y hemos vivido tras años de profesión e interacciones personales.
Porque es aquí donde los profesionales senior nos llevamos la palma, y creo tenemos una ventaja enorme. Sabemos distinguir perfectamente lo que funciona de lo que no, lo que tiene sentido intentar o lo directamente es una pérdida de tiempo.
Ella nos genera o procesa datos, ideas, propuestas y por qué no, nos puede proporcionar inspiración, pero siempre seremos nosotros quienes tenemos la capacidad de darle el contexto, el criterio y la humanidad que le dará verdadero sentido en nuestro trabajo.
Y queridos, veo muy claro que no querer aprovechar esto es como querer seguir enviando palomas mensajeras en la era del whatssap.
Conste que hago tal afirmación desde mi más absoluta incompetencia en la materia y desde la osadía propia de mi talento «senior» que ya casi siempre dice lo que le da la gana. Y que lo hago sólo desde algunas aproximaciones curiosas preliminares y puntuales, por supuesto asumiendo de antemano que nunca seré una crack utilizándola.
A la vez también firmemente convencida de que ya ando poniendo un pie en ese carro como he hecho siempre con lo nuevo durante esta ya larga carrera profesional. Que siempre me ha hecho mucha ilusión estar al dia y no quedarme atrás en nada nuevo.
Os hago un inciso de abuela cebolleta para que podáis haceros una idea de mis principios, allá por los tiempos de Maricastaña, en los que visitaba farmacias sin teléfono, reportaba en un folio las visitas de toda la semana los viernes a mi jefe y llevaba un libro de mapas en el coche para encontrar aquellos pueblos recónditos donde mis visitas eran una fiesta.
Hago retrospectiva, me veo entonces, y me reconozco de manera justa una enorme capacidad de adaptación natural. Increible.
Hubo momentos clave como la llegada de internet, la de las comunicaciones móviles, etc, en los que no era una opción quedarse atrás. Como ahora. Como tampocp lo fue hacerlo con todos esos avances que hoy forman parte de la rutina en la farmacia: los ordenadores, el robot, la máquina de cambio, las formaciones online, los CRM…y un largo etcétera que ahora son algo totalmente normal.
Este es simplemente es el siguiente un paso de esta evolución/revolución. De los muchos más que veremos al ritmo que vamos.
¿Cómo puede ayudarte en la práctica?
- En el mostrador: para ofrecer información rápida y estructurada, ayudándote a preparar protocolos de consejo y resolviendo dudas frecuentes para reforzar la atención personalizada.
- En el plan de marketing: para analizar hábitos de compra, proponiendo acciones de fidelización, segmentando clientes y detectando oportunidades de negocio.
- En la dinamización del equipo: para inspirarte con ideas para formaciones, creación de dinámicas ad-hoc, que puedes adaptar a la realidad concreta y el momento de tu farmacia.
- En la gestión y planificación: ayudando a organizar, prever necesidades de stock o coordinar tareas diarias de manera más eficiente.
- En la gestión de tus RRSS: para desarrollar tu calendario editorial, inspirando copys o aportando ideas creativas que mejorarán y la comunicación ayudándote a contar en el universo digital lo que haces en tu farmacia.
Se me ocurren muchísimos más usos, y más sofisticados que no sé cómo poner en práctica todavía, pero creo que estos son accesibles y están al alcance de todos los que lideráis, simplemente poniendo un poquito de intención y teniendo ganas de explorar.
¿Cómo me formo? ¿Por dónde empiezo?
Desde mi experiencia te diré que como cuando lo niños empiezan a aprender las cosas. Empezando por el principio. Con expectativas flexibles, donde la cosa no va a ir de convertirnos en expertos en nada, sino de aprender a entender un nuevo entorno, donde preguntar bien y entrenar nuestra capacidad de discernir es un plus.
Conforme te vayas adentrando, seguro que tus propias necesidades te irán acercando a las formaciones o herramientas más específicas, no me cabe duda. (Porque no nos olvidemos formarnos en esto también es negocio, y si y la oferta formativa ya es súper variada, más que lo será).
Me pongo ahora de nuevo en modo coach para dejarte por aquí algunas preguntitas. Para que te “autochequees” y analices en qué punto de voluntad de aprendizaje estás:
- ¿Cómo de dispuest@ estás a aprender algo nuevo?
- ¿Cómo han sido tus anteriores procesos de adaptación a las nuevas tecnologías?
- ¿Has explorado ya herramientas IA?
- Si la respuesta es sí, lo has hecho con intención de mejorar tu día a día en la farmacia?
- ¿Las has usado alguna vez como fuente de inspiración, filtrando y adaptando sus respuestas desde tu criterio profesional y tu experiencia?
- ¿Serías capaz de compartir con tu equipo tus descubrimientos, para así poder crecer juntos en esto?
Veo una oportunidad para crecer
Que no viene para restarnos valor como profesionales. Que no es una moda. Que tampoco se va a ir. Que muchos ya están utilizando con la consiguiente ventaja competitiva que puede aportar en todos los ámbitos de gestión de la farmacia.
Que bien entendida, puede multiplicar todo lo que ya sabes y amplificar su impacto.
Que no te hará perder tu esencia, ni transformará la farmacia en un lugar frío o deshumanizado. Pero que sí puede permitirte agilizar y profundizar en procesos ganando ese tiempo que necesitas para dedicarlo a lo verdaderamente importante.
Que te va a ayudar a mantener el foco en lo que nos hace únicos. El cuidado de las personas. Las de fuera, y también las de dentro.
Porque al final, como siempre ha ocurrido, lo que marcará la diferencia será el equilibrio poderoso entre la innovación tecnológica y tu sabiduría y experiencia. Una conexión natural entre el pasado el presente y el futuro de tu farmacia.
PD: la foto de esta entrada de blog ha sido generada por IA. Se nota MUCHO
Verás que me ha quedado un poco “pipa” las señora boticaria con ese guiño de ojo, pero mira, no era fácil encontrarla con una baraja en la mano, donde una de las cartas además se llamase IA.
¿Qué te parece?. ( Un puntito de humor siempre, que también lo tiene la cosa).